martes, 21 de noviembre de 2017

Yo reseño: Mi primer amor, de Brane Mocetič, ilustrado por Maja Kastelic

Título: Mi primer amor
Autor: Brane Mocetič, ilustrado por Maja Kastelic
Formato: rústica
Páginas: 48
Editor: Edicions Bellaterra
ISBN 9788472907538

Cuando tenía 6 años, tuve un gran amigo en el parvulario. Estábamos siempre juntos, en el patio, en el comedor, y cuando íbamos de excursión formábamos pareja. 
Pero eso a las maestras no les gustó y nos separaron. Y nos hicieron sentir que nuestras emociones no eran correctas.
Cuando me hice mayor, entendí que no tenían derecho a hacernos eso. 




Compré este libro por Bookdepository, porque fue publicado en España. Tampoco está en inglés y me parece que ni siquiera está en esloveno, el idioma nativo del autor y la ilustradora.

Comencemos por la edición. Es un libro sencillo, pero cuidado en su sencillez. Las cubiertas son de papel ilustración a cuatro tintas con un laminado mate y los interiores también son de papel ilustración a cuatro tintas, pero de un calibre menor. Si bien la tripa está pegada al lomo, los cuadernillos (4 de 12 páginas cada uno) están cosidos entre sí.

Vamos con la historia en sí. 

Es un cuento muy sencillo y corto. Nuestro protagonista, que no tiene nombre, se muda del campo a la ciudad con su madre y, como ella tiene que trabajar, lo manda al jardín de infantes. Allí conoce a un chico llamado Francisco al que le gusta meterse en peleas y que lo defiende cuando los otros niños se meten con él. El protagonista es caracterizado como un niño solitario, algo triste, tímido. Mientras que Fran es más avispado y valiente. 




Y como dice la sinopsis, la amistad entre estos dos niños llama la atención de las maestras. Los separan, los censuran, les hacen sentir que hay algo mal con ellos.



Después de varias lecturas, la semana pasada se lo mostré a una de las profes del seminario de literatura infantil que estoy haciendo. Ella lo leyó en un par de minutos y me preguntó: ¿qué te pareció? Habría dicho "es hermoso, me encantó", pero no pude hacerlo porque 1) estaba frente a una autoridad en el tema y habría sido una respuesta muy banal y 2) habría mentido. Mirándolo fríamente, me pregunto qué público tenía el autor en mente cuando lo escribió; el público que tuvo en mente la editorial. Porque es un cuento que deja la homosexualidad o el cariño entre estos niños como algo negativo. Se da la censura de parte de las autoridades escolares, esa especie de castración, si se quiere, y no hay lugar para la rebeldía ni siquiera en su expresión más inocente. 

Es decir, el conflicto no se resuelve.

De hecho, si prestan atención en la sinopsis, hay un intento de resolver este asunto desde una intervención paratextual; el último párrafo de la  sinopsis dice "cuando me hice mayor, entendí que no tenían derecho a hacernos eso". Bueno, esto no existe en la historia: el cuento termina antes de que el protagonista se haga mayor. La palabra derecho es una palabra muy fuerte, cosa que me hace pensar que este libro sería más útil para los adultos.

Por otro lado, no hay mucha sinergia, digamos, entre imágenes y texto. Dicen lo mismo, no se aportan nada entre sí, el libro podría funcionar solo con las imágenes. Habría que ver si fue decisión editorial.

Dejando eso, destaco que es el primer libro infantil que hallo que retrata una relación de cariño/amor entre dos niños (los únicos que conozco son los publicados por mí en Bajo el arcoíris). El 99% de la literatura infantil LGBTI trata de familias homoparentales o de la identidad en un sentido más personal que en relación con esa persona especial. Creo que lo valioso de esta obra reside en eso: que viene a romper con "el catálogo" en que el resto de la literatura infantil LGBTI (sin querer, porque tienen que existir libros de familias homoparentales) pone la homosexualidad como "algo de adultos".

viernes, 13 de octubre de 2017

Yo reseño: Loma Hermosa, de Ioshua

Conocí a Ioshua en un Festival contra la despatologización de las identidades TRANS que se llevó a cabo en 2014, una semana antes de la Marcha del orgullo LGBT. Yo no lo conocía y, de entre todos los libros que vendía, me quedé con Loma Hermosa. Ioshua falleció en 2016 y dejó una obra vastísima. Mucho del material se puede leer en la red.




Título: Loma Hermosa
Autor: Ioshua
Editorial Nulu Bonsai

Fragmento de "Los puto":

-Dale loco. Amor, arriba. Activala. Acordate que tu primo Ariel ya lo largaron. Apuralo a que te devuelva la guita que le prestamos para su jermu. Y decile que no se haga el gil con vos, que sos el primo y le salvamos a la puta esa ( ... ) bueno, amor, te dejo 30 pesos. Me llevo los puchos. Después nos vemos. Sabés que te amo, guachín.


Hace un par de meses salió en el diario Clarín una nota que alaba lo gay friendly que se está volviendo Mar del Plata, una ciudad balnearia de la costa argentina. Esta nota caracteriza a los gays y lesbianas como personas de buen poder adquisitivo, que no tienen hijos, que visten siempre a la moda y escuchan música electrónica.


¿Cómo es eso de que los gays tienen buen poder adquisitivo?

Esto hizo que de repente me acordara de la historia que voy a reseñar hoy, "Los puto" de un autor argentino llamado Ioshua, relato perteneciente a su libro Loma Hermosa.


Loma Hermosa es una localidad que comparten los partidos de General San Martín y Tres de Febrero, en la zona noroeste del Gran Buenos Aires, Argentina; entre el "Camino de Cintura" y la ruta 8. Unida por las localidades de José León Suárez, Billinghurst y Barrio Parque General San Martín (General San Martín), Villa Bosch, Pablo Podestá, El Libertador y Remedios de Escalada (Tres de Febrero).
Fuente: Wikipedia


En este lugar, en Loma Hermosa, viven los protagonistas de "Los puto": el narrador protagonista que nunca nos dice su nombre y Pablo, su pareja.

Como deben saber, en Argentina se aprobó el pasado jueves 15 de julio la ley de matrimonio igualitario, que permite que dos personas homosexuales contraigan matrimonio (en contraste con la llamada "unión civil" que solo era legal en la Capital Federal). A partir de este momento comenzaron a surgir nuevos negocios exclusivamente orientados hacia la comunidad homosexual: wedding planners, servicios de fotografía y video para este tipo de eventos, hoteles, restaurantes, agencias de viajes. Hay sentimientos encontrados con este nuevo mercantilismo, porque muches sostienen que no fomenta la igualdad, sino la exclusión y la división de lo que es heterosexual y lo que es homosexual, separación que no tiene por qué existir. Y, por supuesto, ¿para quiénes pueden estar definidos estos servicios sino para gente que puede pagar por ellos?

Y dudo mucho que Pablo y el narrador-protagonista de "Los puto" tengan dinero para pagar un wedding planner que organice su boda. En realidad, dudo mucho que esta pareja tan particular tenga en mente casarse o viajar en un crucero gay.

La historia transcurre en un único día, y el protagonista, poco a poco, nos va relatando todos los aspectos de su vida: su pasado, su presente y el futuro que se imagina cuando ve a Pablo mirar a Pini, el hijo de cuatro años de María, hermana de Pablo:

Pablo sería el mejor padre del mundo. Si alguna vez, por esas cosas de la vida, él o yo tuviéramos un hijo con alguna minita... sin dudarlo yo quisiera que Pablo críe como todo un hombre a mi hijito y estar siempre para verlos.
Nunca pensé en ver a un hombre y creer que sería un buen padre... pero yo sé, con todo mi pecho, que Pablo sería el mejor padre del mundo para mi hijito.
Ni él ni yo tuvimos la fortuna de un padre decente... (P. 259)


Este detalle de "Los puto" me recordó mucho a la novela de José María Gómez, llamada Los putos (aunque, en mi opinión, el título le va mucho mejor al relato de Ioshua): los personajes de ambas historias tienen en común la falta de la figura paterna.

"Los puto" comienza por la mañana, cuando el protagonista y Pablo despiertan. El protagonista recuerda haber oído en sus sueños sonidos de disparos. Más tarde, una chica del barrio, la Gaby, le da la noticia: Yago, su primer amante de la niñez y la adolescencia, está muerto.

GABY: -Boludo (sic.), anoche la gorra los corrió al Yago y al Pichón. Los giles pusieron caño a una Rhasa y saltó la custodia y los bobos encararon pa'cá. Cualquiera. Los venían siguiendo desde Moreno. Los agarraron allá atrás, por lo de la Romi, en el pasillo que da al pavimento. El Yago se quiso hacer el loco y lo bajaron con 2 (sic.) corchazos... (P. 9)


Lo que Gaby dice es, simplemente, que Yago fue asesinado por la policía luego de que intentara asaltar una estación de servicio de la firma Rhasa. Lamentablemente, este tipo de sucesos son moneda corriente en las zonas de Buenos Aires donde hay más delincuencia. Hace dos semanas un joven fue asesinado en Baradero por un efectivo de la Policía Bonaerense, por intentar escapar de un control de rutina: los tres muchachos estaban en una plaza y uno de ellos, Lucas, no tenía los papeles de su moto en regla. Al ver los policías acercarse, intentó escapar y uno le disparó por la espalda y lo asesinó. Lucas no era un delincuente como sí lo era Yago, pero en manos de un policía encontró la muerte.

Todos los relatos de Loma Hermosa ("Los puto", "El rengo", "Me muero por chuparte la pija") están escritos en español rioplatense y colmados de palabras del lunfardo y de la jerga de las zonas marginales. Pablo no está desnudo, está en bolas; no fuman cigarrillos, fuman puchos; Yago no tiene un par de tiros en la pierna, los tiene en la gamba.

En la nota de Clarín que mencioné antes, leemos:

El dress code los delata [a los gays y lesbianas]: mucho color o blanco pleno, gafas oscuras de última moda, música electrónica europea y bronceado total.
Completamente opuestos al estereotipo que presenta esta nota, vemos al protagonista y a su novio, Pablo:

Nos levantamos. Mientras Pablo se entra a bañar yo hago café y me vuelvo a la cama y me quedo re colgado escuchando la música del rancho de al lado, "...mi chico de los ojos café..." de Gilda a todo volumen, claro. Ja! (sic.) A veces me alegro que a Doña Paz le guste tanto Gilda. (P. 8)


[Pablo] Me da un beso en la boca y lo veo salir con ese lompa Adidas que tanto me calienta cómo le marcan el orto.



Más tarde, el protagonista va a la casa de su cuñado a buscar el dinero de un préstamo y luego se dirige al hospital a visitar a Pini, el sobrino de Pablo, que está internado por culpa de un tumor en la cabeza. La hermana de Pablo, María, tuvo a su hijo a los quince años con un hombre llamado Javier, que no se hizo cargo de su hijo. La historia también nos muestra este lado de la realidad heterosexual en las zonas marginales: los embarazos adolescentes debido a la falta de educación sexual, tanto de parte de la familia como de las instituciones educativas.

La homosexualidad en Loma Hermosa, y más aún la palabra puto, es una blasfemia. Por eso, cuando Yago tenía relaciones sexuales con el protagonista, siempre le decía que debían hacerlo como hombres y no como putos, como si la homosexualidad no fuera compatible con la virilidad, uno de los peores prejuicios que sufren los hombres gays.

Finalmente, cuando el protagonista va al lugar donde están velando a Yago, le dice con la mente que, a pesar de estar muerto, sigue viéndose hermoso, y recuerda todo lo que hacían cuando eran chicos: cigarrillos, marihuana, pegamento, sexo oral, sexo anal, pajas. Le dice que, si bien no lo ama, siente algo raro por él:

No sé... como que te extraño o capaz voy a llorar. Pero quedate piola, sabés que no voy a hacerlo como maricona niaí. ( ... ) te lloraría como un macho posta. Como siempre lo hicimos antes. Y tanto así fue que, fijate loco, nadie nunca se animó a decirnos PUTOS. (P. 43)

miércoles, 2 de agosto de 2017

Yo reseño: La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. Le Guin







La mano izquierda de la oscuridad
La mano izquierda de la oscuridad
Ursula K. Le Guin
Título original: The Left Hand of Darkness
Trad. Francisco Abelenda
Minotauro, 2002










La luz es la mano izquierda de la oscuridad,
y la oscuridad es la mano derecha de la luz.
Las dos son una, vida y muerte,
juntas como amantes en kémmer, como manos unidas,
como el término y el camino.


El planeta Gueden atraviesa una era glacial y está sumergido en un invierno permanente. Por eso los terrícolas decidieron llamarlo simplemente "Invierno". Sin embargo, los guedenianos se han adaptado a las inclemencias del clima y no padecen el frío tanto como Genly Ai, terrícola Enviado del Ecumen, una liga interplanetaria pacífica que busca adherir al planeta Gueden al dominio ecuménico. A pesar de llegar a Gueden en son de paz y absolutamente solo (porque un extranjero es una rareza, pero dos serían una invasión), las cosas no le serán fáciles a Genly Ai. En medio de conflictos políticos entre Karhide y Orgoreyn (los principales países de Gueden), numerosas traiciones, y sintiéndose un extraño ante los ojos de los guedenianos, deberá pasar meses en una granja de trabajos forzados y atravesar lluvias, glaciares y tormentas de nieve para finalmente lograr su objetivo.

Los guedenianos son seres singulares y, asimismo, Ai lo es para los nativos de Gueden. Los guedenianos son seres hermafroditas que una vez al mes atraviesan un período de celo denominado kémmer, en el cual se encuentran sexualmente activos. Durante el kémmer, un guedeniano se desarrolla como macho o hembra sin posibilidad alguna de elegir. De esta manera, puede ser hembra o macho en diferentes kémmer, pero no puede cambiar su sexo durante el período. Así, un mismo guedeniano puede ser padre o madre: puede quedar embarazado y tener hijos en la carne, o tener hijos del kémmer. Fuera del kémmer, etapa llamada sómer, el guedeniano es un ser completamente andrógino sin deseo sexual.

La novela se estructura mediante dos narradores: Genly Ai, el Enviado; el guedeniano Estraven, primer ministro exiliado de Karhide por traición; y diferentes relatos y leyendas de Gueden. Así, Los primeros terrícolas en descender en Gueden/Invierno cuentan en sus notas que el ciclo sómer/kemmer les parece degradante, sin sospechar que ellos mismos, seres que se encuentran siempre en kémmer, son igual de monstruosos para los guedenianos. Este miedo a lo diferente, a lo extraño (porque lo diferente resulta amenazante ya que no se comprende) es lo que arrastra a Genly al exilio y a estar al borde de la muerte en varias ocasiones: para los políticos de Orgoreyn, este terrícola no es más que un espía de Karhide y un perverso, un ser que sufre una prolongación excesiva del período de kémmer, acompañada por un desequilibrio hormonal permanente hacia lo masculino o lo femenino, quienes, si bien no son excluidos de la sociedad, son tratados con cierto desdén (p. 39).

Ursula K. Le Guin, de padre antrópologo y tempranamente interesada en los mitos y leyendas de los pueblos, construye mediante la metáfora de este pueblo ubicado a miles de años luz de la Tierra, un debate acerca de nuestra propia sexualidad. Los guedenianos poseen una etapa sin deseo sexual y una etapa con deseo sexual: el impulso sexual es de un tremendo poder en esta fase y domina el conjunto de la personalidad, imponiéndose a todas las otras necesidades instintivas (p. 56); al finalizar el kémmer, el deseo se extingue por completo y no se "acumula". Por lo tanto, Ai afirma que en la sociedad guedeniana no existe frustración sexual: se habla del sexo con naturalidad, se mantienen relaciones sexuales (existen casas públicas de kémmer), pero la mayoría del tiempo los guedenianos son seres asexuales. Así lo explica Ong Tot Oppong, Investigador del primer descenso ecuménico en Gueden:

El fenómeno kémmer, por supuesto, nos fascina ( ... ) pero gobierna a los guedenianos, los domina. La estructura social, la administración de las industrias, la agricultura y el comercio, las dimensiones de las casas, los temas literarios, todo se ordena con el fin de acomodarse al ciclo sómer-kémmer.
Todas las gentes tienen un día libre una vez al mes; nadie, cualquiera sea el puesto que ocupe, está obligado a trabajar cuando se encuentra en kémmer. Nadie tiene vedado el acceso a la casa de kémmer por más pobre o desconocido que sea. Todo cede ante esa tormenta recurrente, esa fiesta de la pasión. Esto podemos entenderlo con facilidad. Lo que no parece nada fácil de entender es que en tres cuartas partes del tiempo no hay en esa gente ningún signo de demostración sexual. Se da mucho espacio al sexo, realmente, pero un espacio de algún modo separado, aparte. La sociedad de Gueden, en su funcionamiento y continuidad cotidianos, no tiene sexo.



Estas notas son de una importancia crucial para que podamos comprender a la sociedad guedeniana. Pero, de alguna forma, Genly Ai olvida lo que su antecesor le advirtió: recordar siempre que en la sociedad de Gueden no existen las dualidades hombre/mujer, virilidad/femineidad, activo/pasivo, débil/fuerte, ni las normas sociales que estas imponen en el resto de las sociedades. Esto resulta inevitable: Genly Ai es un hombre, fue criado como un hombre, y la fisonomía de los guedenianos tampoco ayuda demasiado: son andróginos la mayor parte del tiempo, pero similares a los hombres, y hay que tener en cuenta que la anatomía masculina es, de alguna manera, más "genérica" que la femenina. De esta manera, el mensaje de Ai nos llega condicionado por su propio lenguaje: inevitablemente, llama a Estraven "él" (he), utilizando el pronombre personal masculino. El lenguaje es la cristalización del mundo en que vivimos y los hablantes de diferentes lenguas no viven en el mismo mundo con etiquetas adosadas, sino que viven en mundos diferentes (Werner: 2001). Esta sencilla afirmación, utilizada para relacionar las lenguas humanas, se vuelve evidente cuando Genly Ai le manifiesta a Estraven su sorpresa por que no posean aviones: como en Gueden no existen animales ni insectos voladores, su lengua no tiene ninguna palabra que signifique "volar" y el vocablo más aproximado es "deslizar".

Genly Ai se sorprende de que en Gueden no existan guerras y lo atribuye a la falta de energía sexual y virilidad de los guedenianos durante su etapa sómer (en un mundo donde la concepción del "nosotros" no esté condicionada por la división entre sexos no podrían desarrollarse sentimientos como el patriotismo o el nacionalismo). En los guedenianos no es posible la sublimación, es decir, no existe energía sexual para desviar en otras actividades, por eso los guedenianos no están obligados a trabajar cuando están en kémmer, su mundo está ordenado en sexo y no-sexo, no desordenado como el nuestro.

Sin embargo, a pesar de esta constante falta de pasión (en contraste con la gelidez del planeta), podría plantearse el interrogante de si el instinto sexual de los guedenianos solo tiene como objetivo la perpetuación de la especie o si coexiste con la búsqueda de la satisfacción sexual. La novela evidencia que sí, aunque los matrimonios monógamos no tengan estatus legal. Asimismo, el sexo y la seducción son utilizados como chantaje, como le sucede a Estraven, signo de que, a pesar de las diferencias físicas, la naturaleza del acto sexual no es de ninguna manera, diferente.

Cuando Ai se ve obligado a huir junto con Estraven a través de los gélidos desiertos del norte, comprende por fin que las diferencias no son realmente relevantes: su relación (y estar junto a él cuando entra en kémmer, aunque sin contacto sexual) le hace pensar que llegará el momento en que la unión sexual entre un terrícola y un guedeniano será posible:

Supongo que un día se descubrirá que el contacto sexual es posible entre los guedenianos de doble sexo y los hainis humanos normales de sexos divididos, aunque ese contacto será necesariamente estéril. Habrá que probarlo. Estraven y yo no probamos nada excepto quizá un punto bastante sutil. ( ... ) Un amor profundo entre dos personas incluye, al fin y al cabo, el poder y la posibilidad de causar un daño profundo. Nunca se me hubiese ocurrido antes de esa noche que yo pudiera lastimar a Estraven.


En este pensamiento hallamos simplemente el deseo de Ai de que sus razas se hagan aliadas, que sea posible la amistad que se dio entre él y Estraven. En este pensamiento hallamos, quizá, el deseo de Ai de amar a Estraven, de que los terrícolas y los guedenianos puedan amarse a pesar de sus diferencias. Tal vez, cuando Genly piensa esto, olvida las terribles palabras del rey de Karhide: no veo por qué los seres humanos del planeta [Gueden] desearían o tolerarían alguna clase de relación con criaturas tan monstruosamente distintas.

jueves, 29 de junio de 2017

Yo reseño: Bajar es lo peor, de Mariana Enríquez


Título: Bajar es lo peor
Autor: Mariana Enriquez
Editorial: Espasa Calpe
Año: 1995
ISBN: 950-852-089-23

Texto de contraportada:


—¿Cómo vamos a ir caminando tan cargados de droga,Val? Sos tonto o qué.
Narval no contestó; el tiro de merca le había endurecido las mandíbulas. Pero besó apasionadamente a Facundo en la boca, mientras él, divertido, observaba de reojo cómo los espiaba el taxista por el espejo. A Facundo le encantaba que Narval lo besara en público sin importarle nada; podía besarlo delante de un batallón, no tenía inhibiciones.







Todos se enamoran de Facundo, pero él no ama a nadie. Perturbadoramente hermoso, este misterioso y lúgubre personaje nos arrastra a través de un vertiginoso laberinto de locura, drogas, sexo y la más oscura poesía.

Narval ama a Facundo, pero debe conformarse con tener sexo con él. Hasta la noche en que lo conoció en un boliche gay del centro, una de sus tantas noches ahogadas en alcohol y drogas, Narval no se había fijado jamás en un hombre. ¿Es real ese joven alto y pálido, de pelo negro y ojos grises que es mucho más hermoso que cualquier mujer? ¿O es solo otra alucinación causada por las drogas que Narval consume constantemente? Perdidamente adicto, Narval pasa con Facundo noches de sexo, cigarrillos y cocaína comprada al Negro, su dealer habitual.

Narval vio sus dientes blancos, la piel húmeda, el pelo pegado a la cara, la ropa negra que se ajustaba al cuerpo, y lo arrinconó contra la pared, tomándolo furiosamente de la cintura, diciendo casi con odio: "sos el hijo de puta más hermoso que vi en mi vida". (p. 27).


Luis Armendáriz ama a Facundo, pero debe conformarse con tener sexo con él. Adinerado y padre de familia, Armendáriz es quien provee a Facundo del dinero que usa para vivir y quien paga los gastos del departamento donde vive.

Carolina ama (¿o amaba?) a Facundo, pero debió conformarse con tener sexo con él. Horrorizada al enterarse de que su novio se acostaba con hombres (y algunas mujeres) por dinero, le pidió que la llevara con él para comprobar con sus propios ojos lo que ya sabía: Facundo es un ser frío que aparenta no tener sentimientos y en medio del sexo no es más que un personaje que lleva a cabo un papel, sin importar quien sea su amante.

Pero Facundo, a pesar de lo que los demás vean en él, es un torbellino de sentimientos confusos: lo abruma la soledad y, por sobre todas las cosas, lo atormentan el miedo y los recuerdos de su madre desequilibrada —para quien era un ser desagradable e indeseable— y de Lautaro, el hombre que lo rescató de la calle y le dio un hogar en el boliche de La Diabla.

Bajar es lo peor es una desgarradora novela que retrata en detalle la vida que llevan algunos jóvenes que se dedican a la prostitución. Atrapados por las adicciones y sus demonios personales, no logran ver más alla del presente y el futuro se les aparece como un fantasma oscuro y aterrador. Los días de Narval y Facundo son todos iguales: marihuana, picos, rayas de cocaína, cerveza, cigarrillos y sexo. En este ir y venir por las calles de Buenos Aires —el subte C, La torre de los ingleses en Retiro, el Riachuelo— los personajes deambulan por su propio infierno privado, en una búsqueda inútil de algo que les dé sentido a sus vidas.

Me encantan este tipo de historias. Esta novela me recordó mucho a Menfis, mi primera novela publicada, por el contraste real-fantasía de las escenas de los "viajes". Narval tiene alucinaciones: el hombre que tiene agujeros en vez de ojos, el hombre de las arañas y una mujer zombie lo siguen allá a donde vaya... y en algunas ocasiones tienen sexo con él. Es muy interesante este aspecto de la narración, porque al principio de la novela, cuando todavía no había aparecido Facundo, yo pensé que Narval 1) padecía algún tipo de esquizofrenia o 2) sus alucinaciones son causadas por las drogas. Quizá estas dos hipótesis no sean excluyentes, porque muchas personas que padecen enfermedades mentales y no reciben atención médica profesional caen en las adicciones para intentar ahogar su enfermedad.

Pero cuando apareció Facundo, este personaje magnético, brutalmente hermoso y casi diría, mágico, se sumó una tercera (o segunda hipótesis): las alucinaciones son causadas por la influencia de Facundo. Como sea, las novelas admiten muchas lecturas y ninguna es más "correcta" que otra. Solo quería comentar eso; me fascinan estas novelas tan góticas, oscuras, que nos arrastran hasta lo más bajo, lo prohibido y lo patético.

viernes, 5 de mayo de 2017

Yo reseño: Madre noche, de Rachel Pollack


Título Original: Godmother Night
Traductor: María Pilar San Román
Diseño de Portada: José Llopis
Precio: 18,95 €
Tamaño: 23x16
Páginas: 384
ISBN: 978-84-15156-28-4


“Madre Noche” es una novela de fantasía centrada en la identidad personal, el amor y la muerte.
Jaqe no tiene identidad propia hasta que conoce a Laurie, hasta que descubre su verdadero nombre, proporcionado por Madre Noche. En ese momento Jaqe y Laurie se amarán sin medida, y junto con su hija Kate se convertirán en un todo, pero no podrán vivir como el resto del mundo.
Conocen la muerte que proporciona Madre Noche, y utilizarán ese conocimiento para negociar con ella, modificarla y cambiar el fino equilibrio entre vida y muerte en el mundo.

Rachel Pollack teje personajes memorablemente humanos; a través de la transposición de mitos y antiguo folclore a un entorno moderno, consigue dar nueva vida a los viejos cuentos, y profundidad a un mundo aparentemente simple.

El moderno cuento de hadas de Pollack es ingenioso y original, pero aquí el punto fuerte reside en los personajes, en el perfecto retrato de las relaciones de las mujeres entre ellas, lleno de resonancia y realismo. Esta es otra gran muestra de uno de los talentos más sensibles de la actualidad.
Publishers Weekly





Hace un par de meses que quería ponerme a leer este libro, pero como deseaba leerlo tranquila y sin interrupciones, no lo agarré hasta ahora. Y menos mal que lo hice así, porque cuando lo empecé a leer, no lo pude soltar. Como vi que se hizo una lectura conjunta de esta novela, leí un par de las reseñas que hicieron los lectores para no repetir lo mismo... Me encontré con cosas que me sorprendieron bastante y... realmente me sorprendí no encontrarme con otras.

Madre Noche está dividida en cuatro partes separadas temporalmente entre sí. La primera parte, llamada «La mujer sin nombre», cuenta cómo se conocieron las protagonistas, Laurie y Jaqe. Las muchachas fueron presentadas en un baile de la universidad por una extraña mujer que se hace llamar Madre Noche, un personaje misterioso y excéntrico, casi siempre acompañada por un grupo de bellas motoristas. Laurie pertenece a un grupo de militantes lesbianas, mientras que Jaqe aún está en su primer año y no tiene bien en claro su sexualidad. A partir de esa noche, las protagonistas comienzan su relación amorosa.

«El bebé en la piedra» es una parte coyuntural: Jaqe desea tener un hijo, cosa que a Laurie le parece una locura. Sin embargo, a pesar de no estar segura, consiente el deseo de su pareja y acuden a la inseminación artificial.

«La niña que jugaba con la muerte» narra la infancia de Kate, la hija de Jaqe y Laurie. Siendo la sobrina de la mísmisima Muerte, Kate puede ver a los muertos caminando por la calle y hablar con ellos. A sus nueve años, Kate se hace amiga de Jimmy (<3 a="" calle.="" de="" div="" el="" horror="" la="" las="" lo="" muerto="" ni="" o="" para="" personas="" por="" que="" se="" un="" ven="" viste="">

Finalmente, «La mujer en la barca» se centra en la vida adulta de Kate como mensajera de la Muerte. Realizando este trabajo es cómo conoce a Melissa, la hija de un artista moribundo, de quien se enamora y con quien tiene un romance.

Madre Noche es una novela que tiene como protagonistas a las mujeres. Este es un hecho que, a mi parecer, no se puede criticar, simplemente puede gustar o no. No olvidemos a Mark, el dueño de la librería donde trabaja Laurie, quien ayudará a la pareja a buscar un donante de esperma para la inseminación artificial. No hay que pedirle a la novela que profundice en personajes innecesariamente... A mí me habría encantado que se profundizara en Jimmy Muerto (su familia, la homofobia que sufría, su muerte... que encontrara un novio muerto —o vivo—), pero, vamos, ¿sería necesario?

Me llamó mucho la atención la crítica de que "todas las protagonistas son lesbianas"... Bueno, eso suele suceder cuando se lee un libro de temática lésbica. Generalmente las mujeres lesbianas se ponen de novias con mujeres lesbianas y es común que tengan amigas lesbianas. Ironías aparte, lo que pasa es que la novela está siendo comercializada como novela de fantasía (con todo el derecho) y este género no tiene una amplia tradición LGBT.

El asunto de que "de una hija lesbiana sale una hija lesbiana" tampoco me parece una crítica válida porque parte del prejuicio de la normalidad. Hijos homosexuales nacen de padres heterosexuales y viceversa, y la homosexualidad no es ninguna enfermedad contagiosa como para ver con malos ojos que de una pareja de mujeres nazca una hija que pueda amar a las mujeres o un hombre que pueda amar a los hombres.

Jaqe tiene que sufrir este prejuicio por parte de su familia, quienes nunca terminan de aceptar la sexualidad de su hija y ni siquiera dejan que Laurie duerma con ella en la misma habitación. Laurie, en cambio, parece tener una familia más abierta, o eso parece.

El amor entre Laurie y Jaqe es descrito con absoluta naturalidad y realismo, sin caer en lo cursi, en lo ensayado, en lo pomposo, con todo lo que una pareja —hetero o gay— debe atravesar: peleas, inseguridades, dudas, escenas íntimas —y picantes— y separaciones dolorosas. Asimismo, los personajes no buscan «agradarle» al lector: son absolutamente humanos, se equivocan, tienen prejuicios, temores y sueños.

Cuando Jaqe queda embarazada, Laurie (quien nunca ha estado convencida de querer agrandar la familia) vive preguntándose si podrá ser una buena madre. La atormenta sentirse inútil cuando Jaqe está débil o enferma y se siente culpable cuando prefiere ir a un bar a tomar algo a quedarse en casa. Me encantó la manera en que Pollack desarrolla esta parte de la historia; me sentí muy identificada con Laurie y creo que cualquier futuro/a padre o madre atraviesa situaciones como esta. Además, el hecho de que sean dos mujeres agrava sus temores y su inseguridad. Cuando tiene que enfrentarse al futuro trágico que Madre Noche ha decidido para ella y Kate, nos sorprende encontramos con un personaje que ha madurado, crecido y, naturalmente, envejecido.

Madre Noche está llena de misterios. Poco a poco, la identidad de la excéntrica mujer que presenta a Laurie y Jaqe en el baile se va revelando y el lector no puede dejar de preguntarse: ¿es Madre Noche, junto con su grupo de motoristas, «la mala» de la historia? Madre Noche es un personaje ambiguo y misterioso, y es difícil calificarla según un espectro de maldad/bondad. Es un ser sobrenatural, no se rige por las normas de los seres humanos y no le agrada ser desafiada. La última parte de la historia, «La mujer en la barca», lo deja bien en claro. Con una evidente intertextualidad con el relato «La muerte madrina», de los Hermanos Grimm, Madre Noche le advierte a Kate que todos sus actos tienen consecuencias y que no es aconsejable ir en contra de lo que los seres superiores han decidido.

Tampoco dejo de leer opiniones que dicen que le quitarían a la novela las dos primera partes. En mi opinión, no siento lo mismo. Y esto es porque estamos demasiado acostumbrados a leer historias lineales y compactas, donde se narra una historia principal rodeada de historias menores. No quiero confundirlos, la historia es lineal, pero cada parte es un todo: tiene un principio, un final, sus protagonistas y su argumento. Este es el motivo por el que, como dije antes, no se puede decidir si Madre Noche es la «villana» de la historia.

Llena de magia y de un profundo simbolismo, adornada con bosques encantados, fantasmas simpáticos y otros un tanto desequilibrados, Madre Noche es una maravillosa novela acerca de la familia, la lucha, el amor y la muerte. Asimismo, es una épica y profunda alegoría acerca del rol de la mujer como fuente de vida. Muy recomendable y, sin lugar a dudas, creo que exige una segunda lectura no solo para comprenderla mejor y atar cabos sueltos, sino también para disfrutar de nuevo de la hermosa historia de amor de Jaqe y Laurie.

sábado, 1 de abril de 2017

Yo reseño: El hermoso chillido de los cerdos, de Damon Galgut


El hermoso chillido de los cerdos
Autor: Damon Galgut
ISBN: 978-84-945371-0-3
Páginas: 170
Formato: tapa blanda
Traducción: Mariana Jorge Lozano

Sinopsis:

Patrick Winter, un joven sudafricano, ha sido recientemente dispensado de servir en el ejército de su país a causa de su estado mental. Tras sufrir una experiencia traumática en la vecina África del Sudoeste,  regresa a Sudáfrica para enterarse de que su madre tiene un nuevo amante, esta vez un hombre negro poco mayor que él. Patrick inicia un largo camino de vuelta a África del Sudoeste, ahora Namibia, para visitar a Godfrey, el novio de su madre.

El telón de fondo lo proporciona el momento histórico que vive Namibia que, a punto de celebrar sus primeras elecciones libres, es reflejo de la liberación que Patrick busca alcanzar. El activismo político y el ambiente victorioso que vive el país, contrasta con su inmovilismo. Entrar en contacto con activistas de la SWAPO, el partido político que se presume vencedor en las elecciones, le hace plantearse qué tipo de hombre desea ser.

Esta experiencia será para él un viaje hacia su propio pasado, viaje en el que Patrick deberá enfrentarse a sus conflictos internos y comenzar a tomar decisiones por sí mismo, lejos de la protección de una madre con la que cada vez tiene menos en común. 





Imposible no comenzar a hablar de este libro sin dedicarle unas palabras a la editorial que lo ha publicado: Baphala Ediciones. Se trata de una editorial nueva que, según cuentan, comenzó a fraguarse en el año 2015 y que ha publicado su primer libro, este mismo, a finales del año pasado. La particularidad de Baphala Ediciones es que, si bien publican literatura LGTBQIA:

Traemos lo mejor de la literatura LGTBQIA poscolonial, principalmente de África y Asia, para descubrirte obras que de otro modo difícilmente serían publicadas en nuestro país.

Literatura poscolonial de África y Asia. No sé ustedes, pero yo estoy ansiosa por ver cómo se agranda su catálogo.

Ahora sí, vamos con la novela.


El hermoso chillido de los cerdos nos cuenta la historia de Patrick Winter, un joven sudafricano blanco que viaja junto a su madre, Ellen, desde Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hasta Swakopmund (Namibia) para que ella se encuentre con su nuevo novio, Godfrey. Dos detalles: Godfrey es mucho más joven y es el primer hombre negro con el que ella mantiene una relación y el último de un larga lista de amantes, tanto hombres como mujeres; parte de una intensa y desaforada exploración (y autodestrucción) personal. 

Pero mientras Ellen intenta encontrarse a sí misma en amantes y drogas, Patrick se encuentra inmóvil e incluso más desorientado que ella.

La infancia y adolescencia de Patrick estuvieron marcadas por dos imponentes figuras masculinas: la de su padre, un hombre adinerado que gustaba salir de caza con frecuencia; y la de su hermano mayor, excelente jugador de rugby, que desbordaba virilidad. Patrick siempre se sintió diferente de ellos, relegado, dejado de lado. En ocasiones sin comprender por qué. Ya en el ejército, descubre que le ocurre lo mismo con sus compañeros de armas: no se siente parte de ellos, es pésimo jugando al rugby y, tal como le ocurrió en su infancia, es dejado de lado en las camaraderías de los demás hombres.

La novela está ambientada durante el apartheid, específicamente, en los días previos y el propia día de las elecciones de Namibia, que la abuela de Patrick se empecina en seguir llamando África del Sudoeste mientras su madre insiste: es Namibia.

Patrick, de alguna forma, se encuentra en busca de su identidad, de la misma forma que Namibia está luchando por la suya. A pesar de haber combatido en la guerra (del bando de Sudáfrica), no le ve ningún sentido, no la comprende, no cree en ella, no puede ser parte de su odio. Sin embargo, allí conocerá a Lappies, un joven fusilero que será su primer amor, aunque él (Patrick), lo descubra demasiado tarde, luego de ser dado de baja por motivos de salud mental.

Al principio, Patrick se muestra un poco reticente e incómodo con Godfrey, pero finalmente acaban forjando un vínculo que podría haber culminado en una amistad. Y es que Godfrey es un militante de la SWAPO (South-West African People's Organization; partido político de Namibia que luchó por la independencia), y mientras Ellen encuentra fastidiosa su militancia, Patrick comienza a "despertar" de su inmovilidad, de su sopor.

Hay una escena que me pareció terrible por su simbolismo casi obsceno: en la visita a la granja de la abuela materna, Patrick visita el cementerio de los negros. Allí no hay lápidas, ni placas. No hay nombres. Los muertos negros no tienen identidad. Seguí andando, (...) el cementerio real, el de los blancos. Era un jardín ordenado, delineado, resguardado discretamente por árboles. Abrí la puerta y entré, hacia la tumba de mi abuelo.

La novela está narrada en primera persona por Patrick y la narración es no lineal; vamos descubriendo el pasado del protagonista a medida que avanzamos por el desierto junto a él y su madre: la niña negra con la que tuvo su primer contacto sexual, las ausencias del padre, el chillido de los cerdos en el matadero. La narración es sencilla, pero profunda y elocuente, con escenas cargadas de metáforas: cerca del final, Godfrey les señala a Ellen y a Patrick a las personas que hacen fila para votar. Vuestro futuro, les dice. Quizá quiera decirles que, tal como ellas, deberán seguir luchando por encontrase a sí mismos.

Nos miramos el uno al otro. Aunque estaba inexpresivo, podía ver que se sentía mal. Se movió despacio, rígidamente, como si se hubiese roto un hueso en algún lugar.

‘Te veré,’ dijo finalmente.

‘Tal vez sí,’ dije, aunque ninguno de los dos lo creía.

Consiguió ofrecer una leve sonrisa. ‘Vendrás aquí a vivir, tal vez. Vivirás aquí en el exilio, hasta que Sudáfrica también sea libre.’

‘Hay otras formas de exilio,’ le dije, y solo después de que las palabras estuviesen fuera me di cuenta de cuán ciertas eran.